Cuánto gasta un frigorífico y cuándo compensa cambiarlo
Cuántos kWh y euros consume un frigorífico al año según su tipo y su edad, qué hace que gaste más y cuándo sale a cuenta sustituirlo por uno más eficiente.
Por David Salcedo ·
El frigorífico es el único gran electrodoméstico que funciona las 24 horas de los 365 días del año. No tiene un botón de apagado y no se puede programar para las horas baratas, así que lo que ahorres en él viene de dos sitios: que el aparato sea eficiente y que lo uses de forma que no trabaje más de la cuenta. En esta guía verás cuánto gasta según su tipo y su edad, qué lo hace consumir más y cuándo compensa cambiarlo.
Cuánto consume un frigorífico
El compresor no está siempre encendido: arranca cuando la temperatura interior sube y se para cuando llega a la fijada. Por eso su potencia en la etiqueta (entre 100 y 200 W) no sirve para calcular el consumo multiplicándola por 24 horas. Lo útil es el consumo anual en kWh que marca la etiqueta energética, o una potencia media equivalente de 20 a 60 W.
Valores orientativos de consumo anual en uso normal:
| Tipo | Clase C o D (nuevo) | Clase E o F (nuevo) | Más de 15 años |
|---|---|---|---|
| Frigorífico sin congelador, 60 cm | 90 - 120 kWh | 130 - 160 kWh | 200 - 300 kWh |
| Combi de 60 cm | 150 - 200 kWh | 220 - 280 kWh | 350 - 500 kWh |
| Americano de dos puertas | 280 - 330 kWh | 350 - 450 kWh | 550 - 800 kWh |
| Congelador vertical | 150 - 200 kWh | 220 - 280 kWh | 350 - 500 kWh |
Con la luz a 0,18 €/kWh, un combi eficiente cuesta entre 27 y 36 € al año; uno viejo, entre 63 y 90 €. Puedes calcular el tuyo con la calculadora de consumo de aparatos: pon como potencia la media equivalente (por ejemplo, 35 W) y 24 horas al día.
Si tienes la etiqueta del aparato, mejor todavía: el consumo anual que marca multiplicado por el precio del kWh te da el coste anual casi directamente, aunque en uso real suele ser algo mayor por las aperturas de puerta.
Qué hace que gaste más
La edad. Es el factor más importante. Los aislamientos, las juntas y los compresores han mejorado mucho, y un aparato con quince años o más puede consumir más del doble que uno actual del mismo tamaño. Además, las juntas envejecidas dejan escapar el frío.
La ubicación. Un frigorífico junto al horno, al lado de un radiador, al sol o en un garaje que en verano llega a 35 °C tiene que sacar mucho más calor. Necesita también espacio detrás y encima para que la rejilla del condensador disipe el calor: unos 5 a 10 cm como mínimo.
La temperatura fijada. Muchos frigoríficos se quedan en la posición más fría «por si acaso». Entre 4 y 5 °C la comida se conserva bien y el aparato trabaja menos.
Las aperturas de puerta. Cada vez que abres, entra aire caliente que el compresor tiene que enfriar. Lo que cuenta no es tanto el número de veces como el tiempo que la puerta pasa abierta.
La escarcha. En los congeladores sin sistema no frost, una capa de hielo de más de medio centímetro actúa de aislante y obliga al compresor a trabajar más. Descongelar una o dos veces al año lo evita.
Cuándo compensa cambiarlo
Cambiar un frigorífico que funciona solo para ahorrar luz no siempre sale a cuenta. Depende de cuánto consume el viejo y de cuánto cuesta el nuevo.
Ejemplo
Un combi de 2008 que consume, según un medidor de enchufe, unos 450 kWh al año. Lo comparamos con un combi nuevo del mismo tamaño de clase C, que según su etiqueta consume 180 kWh al año y cuesta 650 €. Con la luz a 0,18 €/kWh:
- Consumo evitado: 450 − 180 = 270 kWh al año.
- Ahorro anual: 270 × 0,18 = 48,60 €, unos 60 € con impuestos.
- Años para recuperar la compra: 650 ÷ 60 = casi 11 años.
Un frigorífico dura de media entre 12 y 16 años, así que el cambio se paga justo dentro de su vida útil. No compensa cambiarlo solo por el ahorro, pero sí compensa elegir bien cuando haya que sustituirlo: entre un modelo de clase E a 550 € y uno de clase C a 650 €, los 100 € de diferencia se recuperan en unos cinco años.
Si en cambio el viejo es un americano de 700 kWh al año, el ahorro supera los 80 € anuales y la cuenta sale bastante mejor. Para comparar dos modelos concretos, usa la calculadora de electrodomésticos con la potencia media equivalente de cada uno.
Cómo medir lo que gasta el tuyo
- Mira la etiqueta o la ficha del modelo. Si es posterior a 2021, el código QR de la etiqueta lleva a la ficha en la base de datos europea EPREL con el consumo anual.
- Usa un medidor de enchufe durante al menos una semana, sin cambiar tus hábitos. Multiplica los kWh por 52 y tendrás una buena estimación anual. Se venden por 10-20 € y sirven para cualquier aparato.
- Compara con la tabla de arriba. Si el tuyo gasta mucho más de lo esperado para su tipo, revisa juntas, temperatura y ubicación antes de pensar en cambiarlo.
Cómo hacer que gaste menos
- Pon el frigorífico a 4-5 °C y el congelador a −18 °C.
- Revisa las juntas: cierra la puerta sobre una hoja de papel; si sale sin resistencia, la junta no cierra bien. Se pueden cambiar sin sustituir el aparato.
- Déjale espacio para respirar y limpia la rejilla trasera o inferior una vez al año con un cepillo o una aspiradora.
- No metas comida caliente: deja que se enfríe antes, tapada, a temperatura ambiente.
- Descongela en la nevera lo que vayas a comer al día siguiente: el frío que desprende ayuda al frigorífico.
- Evita tener un segundo frigorífico o congelador medio vacío en el garaje. Suele ser un aparato viejo en un lugar caluroso, la peor combinación posible.
El frigorífico es de los consumos fijos que más pesan en una casa sin calefacción eléctrica. Para ver cuánto supone en tu consumo total, compáralo con las cifras de la guía sobre cuánta luz consume una casa en España, y si vas a comprar uno nuevo, aprende a leer su etiqueta en la guía sobre la etiqueta energética.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta al mes tener el frigorífico enchufado?
Un combi moderno de clase C o D consume entre 150 y 250 kWh al año, entre 2 y 4 € al mes con la luz a 0,18 €/kWh. Uno de más de quince años puede gastar el doble o el triple, entre 6 y 10 € al mes.
¿Consume más un frigorífico americano?
Sí. Por tamaño, por tener dos puertas y, a menudo, por el dispensador de agua y hielo. Un americano de clase E puede consumir entre 350 y 450 kWh al año, casi el doble que un combi de 60 cm de ancho con buena clase energética.
¿A qué temperatura debo ponerlo?
Entre 4 y 5 °C en el frigorífico y −18 °C en el congelador. Cada grado por debajo aumenta el consumo en torno a un 5 %. Un termómetro barato en el estante central sirve para comprobar que el termostato marca lo que dice.
¿Merece la pena desenchufarlo en vacaciones?
Solo si te vas varias semanas y puedes vaciarlo del todo. Déjalo con la puerta entreabierta para que no salga moho. Para una semana o diez días no compensa: vaciarlo, limpiarlo y volver a enfriarlo apenas ahorra un par de euros.
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