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Cómo entender la etiqueta energética

Qué significan las letras, los kWh y los pictogramas de la etiqueta energética europea, qué cambió con la escala de la A a la G y cómo usarla para elegir bien.

Por David Salcedo ·

La etiqueta energética europea es la herramienta más útil que tienes para comparar aparatos antes de comprarlos. Resume en una sola página cuánto consume el aparato, en qué condiciones y con qué prestaciones. El problema es que conviven etiquetas de dos generaciones distintas, y que la letra, que es lo primero que miramos, dice menos de lo que parece.

La nueva escala de la A a la G

Desde marzo de 2021, los frigoríficos y congeladores, las lavadoras, las lavadoras-secadoras, los lavavajillas y las pantallas (televisores y monitores) llevan una etiqueta con una escala de la A a la G, sin signos más. Las fuentes de luz se incorporaron en septiembre de 2021 y las secadoras de ropa en 2025.

La nueva escala es más exigente. Se diseñó para que las clases más altas quedaran casi vacías al principio y se fueran llenando con los avances técnicos. Por eso:

  • Un frigorífico que antes era A+++ puede ser ahora una C, una D o una E. No es peor que antes: es el mismo aparato medido con una regla más estricta.
  • Encontrar productos de clase A es todavía poco frecuente en algunas categorías, y suelen ser más caros.
  • No puedes comparar una letra de la etiqueta antigua con una de la nueva.

Qué información trae la etiqueta

Además de la letra, la etiqueta incluye datos concretos que son los que de verdad sirven para comparar:

Frigoríficos y congeladores: el consumo en kWh al año, el volumen de los compartimentos refrigerado y congelador en litros y el ruido en decibelios.

Lavadoras: el consumo en kWh por cada 100 ciclos del programa eco 40-60, la capacidad en kilos, el consumo de agua por ciclo, la duración del programa y la eficiencia del centrifugado.

Lavavajillas: kWh por cada 100 ciclos del programa eco, número de cubiertos, litros de agua por ciclo, duración y ruido.

Televisores y monitores: dos consumos en kWh por cada 1.000 horas, uno en modo normal (SDR) y otro en alto rango dinámico (HDR), además del tamaño y la resolución.

Bombillas: kWh por cada 1.000 horas de uso.

Aire acondicionado (etiqueta antigua): SEER y SCOP, consumo anual orientativo, potencia y ruido.

Todas las etiquetas nuevas llevan un código QR que enlaza a la ficha del modelo en la base de datos europea EPREL.

Cómo pasar de la etiqueta a euros

La letra no dice cuánto vas a pagar, pero los kWh sí. Solo tienes que multiplicarlos por el precio de la luz y ajustarlos a tu uso.

Ejemplo con un frigorífico

Dudas entre dos frigoríficos combi del mismo tamaño:

  • Modelo A, clase D: 220 kWh al año, 650 €.
  • Modelo B, clase B: 150 kWh al año, 800 €.

Con la luz a 0,15 €/kWh, el modelo B ahorra 70 kWh al año, es decir, 10,50 € al año. Con impuestos, unos 13 €. En los 15 años de vida típicos de un frigorífico, son unos 200 €. La diferencia de precio es de 150 €, así que el modelo B compensa, aunque por poco.

Ejemplo con una lavadora

Una lavadora de clase A consume unos 50 kWh cada 100 ciclos y una de clase D, unos 80. Una familia que pone cuatro lavados a la semana hace unos 208 al año:

  • Clase A: 104 kWh al año, 16 €.
  • Clase D: 166 kWh al año, 25 €.

La diferencia es de unos 9 € al año. En diez años, 90 €. Si la de clase A cuesta 200 € más, no compensa solo por la energía, aunque puede hacerlo por otros motivos: menos agua, menos ruido o mejor centrifugado.

La calculadora de consumo de electrodomésticos te ayuda a hacer esta cuenta con tu número de usos real.

Consejos para usar bien la etiqueta

  • Compara kWh, no letras, sobre todo entre etiquetas de distinta generación.
  • Ajusta a tu uso. Los kWh de la etiqueta de lavadoras y lavavajillas se refieren a 100 ciclos; si tú haces 300 al año, multiplica por tres.
  • Compara aparatos del mismo tamaño. Un frigorífico más grande consume más aunque tenga mejor letra.
  • Dale más peso a la eficiencia cuanto más uses el aparato. Frigorífico, congelador, aire acondicionado y bomba de calor están encendidos muchas horas; ahí la etiqueta importa mucho.
  • Mira también el agua y el ruido. En lavavajillas y lavadoras, el agua es otro gasto; y un aparato ruidoso en una cocina abierta molesta cada día.

La etiqueta del aire acondicionado

Los equipos de aire acondicionado siguen con la escala antigua, de A+++ a D. Como casi todos están en las clases altas, la letra ayuda poco. Fíjate en:

  • SEER, el rendimiento medio en refrigeración a lo largo de la temporada. Un SEER de 7 frente a uno de 5 supone gastar casi un 30 % menos por el mismo frío.
  • SCOP, el rendimiento medio en calefacción. Por encima de 4 es muy bueno.
  • La potencia en kW de frío y de calor, que tiene que ser adecuada al tamaño de la estancia.

Con esos datos puedes estimar el gasto con la calculadora del aire acondicionado usando el SEER como eficiencia. Y si vas a cambiar bombillas, la etiqueta de las fuentes de luz también sirve: compara los kWh por 1.000 horas y los lúmenes, y calcula el ahorro con la calculadora de ahorro con LED. Para más trucos de uso, lee la guía sobre cómo gastar menos con el aire acondicionado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué ya no hay electrodomésticos A+++?

Porque en 2021 la Unión Europea cambió la escala de frigoríficos, lavadoras, lavavajillas, televisores y más tarde bombillas. Casi todos los aparatos estaban ya en las clases A+, A++ y A+++, y la etiqueta no permitía distinguirlos. La nueva escala va de la A a la G y es más exigente: un antiguo A+++ suele ser ahora una C, una D o una E.

¿Qué es el código QR de la etiqueta?

Enlaza a la ficha del producto en EPREL, la base de datos europea de etiquetado energético. Allí están todos los datos técnicos del modelo, incluidos los que no caben en la etiqueta. Es útil para comparar modelos antes de comprar.

¿Siempre compensa comprar la clase más alta?

No siempre. Depende de cuánto uses el aparato y de la diferencia de precio. En un frigorífico, que funciona todo el año, una clase alta suele compensar. En un horno que usas una vez por semana, la diferencia de consumo es tan pequeña que rara vez justifica pagar mucho más.

¿Los aires acondicionados tienen la nueva etiqueta?

Todavía no en todos los casos. Los equipos de aire acondicionado siguen usando la escala antigua, de A+++ a D, con dos valores: el SEER para refrigeración y el SCOP para calefacción. Fíjate en esos números más que en la letra.

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